Servicios de talleres psicoeducativos para comunidades de aprendizajes. Producimos artículos de opinión, crónicas y ensayos literarios en torno a los derechos humanos, la cultura de la paz, educación y convivencia sin violencia. Producimos Voces con Luz-XEQIN programa de radio educativo y cultural, como canal de difusión y divulgación; trasmitimos desde el 2019 en la radio indigenista XEQIN La voz del Valle, San Quintín, Baja California, México. Contacto luzr5791@gmail.com
¿Sólo así he de irme? ¿Cómo las
flores que perecieron?
¿Nada quedará en mi nombre? ¿Nada de mi fama
aquí en la tierra?
¡Al menos Flores, al menos cantos?
Chilam Balam
Los niños llegaron con sus risitas
refrescantes como la brisa que alegra y hace olvidar el calor... y juntos se
irán al final del día por el camino del sac bé. Cada niño con ropas blancas de algodón,
las niñas llevaban moños y flores en el huipil. Los niños con alpargatas en los
pies, algunos portaban sombreros blancos...juntitos se sentaron alrededor del colorido
altar decorado con juguetes, que cada uno, reconoció como suyo.
El lugar olía a incienso, a parafina quemándose lentamente y flores de cempasúchil
que sólo se encuentran en octubre y noviembre dentro de las casas. Los amados visitantes
llegaron hambrientos como despertando de un largo sueño y no dejaban de mirar
el pan azucarado, de aspirar el olor del chocolate espeso servido en coloridas
tazas que recuerdan la infancia. Los niños esperaban el momento para comer el
pib, el tamal, el dulce de mazapán con forma de frutas, el elote dulce y el
caramelo de miel.
Los niños llegaron juntos con sus
risitas refrescantes como la brisa que alegra y hace olvidar el calor... y
juntos se irán al final del día por el camino del sac bé, con el recuerdo del
perfume de las flores y el sabor a dulce, pero sin sentir hambre o la sed...el
sueño regresará a sus parpados de la eterna infancia… Con ellos se irá el eco
de las risas, la alegría de los padres. Sólo permanecerá la satisfacción, de
saber que por un día regresaron...Pequeñas huellas sobre la sal, sobre el
azúcar y la cal, atestiguaran que los niños pequeñitos, los amados visitantes estuvieron
aquí; en su hanalpixan.
En
recuerdo de los niños de la guardería ABC en Hermosillo, Sonora. 5 junio 2009
Si fuese tan sencillo como contarte un hermoso cuento sobre un pequeño Pato que descubre a un compañero llamado Muerte...Pero no es fácil el tema y menos lo es para los padre que debemos hablar con nuestros hijos al respecto, o los tíos que se harán cargo de los hijos de padres que ya no están. Para nadie lo es; sin embargo, existen alternativas para entrenarse sobre el tema de la tanatología, que cada vez se especializa más los diferentes tipos de duelo, incluyendo el infantil. Es más frecuente que los niños afronten la pérdida de abuelos y mascotas queridas, son sus pérdidas más comunes en estos tiempos. Quizás este libro que hoy recomendamos y este corto que hoy compartimos, nos pueda sensibilizar y dar un impulso creativo que nos anime a ver la Vida y la Muerte con otras perspectivas.
Aquí comparto la transcripción del cuento, para los que gusten de su lectura.
Cuento “El
pato y la muerte” de Wolf Erlbruch
Desde hacía
tiempo, el pato notaba algo extraño.
-¿Quién
eres? ¿Por qué me sigues tan de cerca y sin hacer ruido?
La muerte
le contestó:
– Me alegro
de que por fin me hayas visto…Soy la muerte.
El pato se
asustó. Quién no lo habría hecho.
– ¿Ya
vienes a buscarme?
– He estado
cerca de ti desde el día en que naciste… por si acaso.
– ¿Por si
acaso?- preguntó el pato.
– Sí, por
si te pasaba algo. Un resfriado serio, un accidente… ¡nunca se sabe!
– ¿Ahora te
encargas de eso?
– De los
accidentes se encarga la vida; de los resfriados y del resto de las cosas que
os pueden pasar a los patos de vez en cuando, también. Sólo diré una: el zorro.
El pato no
quería ni imaginárselo. Se le ponía la carne de gallina.
La muerte
le sonrió con dulzura.
Si no se
tenía en cuenta quién era, hasta resultaba simpática; incluso más que
simpática.
– ¿Te
parece ir al estanque?- preguntó el pato.
La muerte
ya se lo había temido…Después de un rato, la muerte tuvo que admitir que su
pasión por zambullirse tenía límites:
–
Perdóneme, por favor- dijo-. Necesito salir de este lugar tan húmedo.
– ¿Tienes
frío?- preguntó el pato- ¿Quieres que te caliente?
Nunca nadie
se había ofrecido a hacer algo así por ella.
A la mañana
siguiente, muy temprano, el pato fue el primero en despertarse.
– “¡No me
he muerto!” , pensó.
Le dio a la
muerte un golpecito en el costado:
– ¡No me he
muerto! – graznó henchido de felicidad.
La muerte
levantó la cabeza:
– Me alegro
por ti- dijo desperezándose.
– ¿Y si me
hubiera muerto…?
– Entonces
no habría podido descansar tan bien – contestó la muerte bostezando.
“Esa
respuesta no ha sido nada simpática”, pensó el pato. A pesar de que el pato se
había propuesto, a partir de ese momento, no volver a decir nada más, no
aguantó mucho tiempo callado:
– Algunos
patos dicen que te conviertes en ángel. Te sientas en una nube y desde ahí
puedes mirar la tierra.
– Es
posible- la muerte se incorporó-, pero de todas maneras tú ya tienes alas.
– Algunos
patos también dicen que en las profundidades de la tierra hay un infierno en el
que te asan si no fuiste un pato bueno.
– Es
asombroso todo lo que se cuenta entre los patos, pero quien sabe…
– ¿Entonces
tú tampoco lo sabes?- grazno el pato.
La muerte
sólo lo miró- ¿ Qué hacemos hoy?- preguntó de buen humor
– Hoy no
iremos al estanque- exclamó el pato- ¿Qué te parece si hacemos algo
verdaderamente emocionante?
La muerte
se sintió aliviada- ¿Subirnos a un árbol?- preguntó burlonamente.
El estanque
se veía muy, muy abajo. Ahí estaba, tan silencioso…y solitario.
“Así que
eso es lo que pasará cuando muera”, pensó el pato…“El estanque quedará”…
desierto. Sin mí.”
A veces, la
muerte podía leer los pensamientos.
– Cuando
estés muerto el estanque también desaparecerá; al menos para ti.
– ¿Estás
segura? – preguntó el pato desconcertado.
– Tan
segura como seguros estamos de lo que sabemos- dijo la muerte.
– Me
consuela, así no podré echarlo de menos cuando…
– ….hayas
muerto- terminó la muerte
– ¿ Por qué
no bajamos?- le pidió el pato un poco después-Subido en los árboles se piensan
cosas muy extrañas-.
Durante las
siguientes semanas, fueron cada vez menos al estanque. Se quedaban sentados en
cualquier lugar que tuviera hierba y casi no hablaban.
Hasta que
un día, una ráfaga de aire fresco despeinó las plumas del pato y éste sintió
frío por primera vez.
– Tengo
frío- dijo una noche- ¿Te importaría calentarme un poco?
La nieve
caía. Los copos eran tan finos que se quedaban suspendidos en el aire. Algo
había ocurrido. La muerte miró al pato.
Había
dejado de respirar. Se había quedado muy quieto.
Lo acarició
para colocar un par de plumas ligeramente alborotadas, lo cogió en brazos y se
lo llevó al gran río.
Allí, lo
acostó con mucho cuidado sobre el agua y le dio un suave empujoncito
Se quedó
mucho tiempo mirando cómo se alejaba.
Cuando le
perdió de vista, la muerte se sintió, incluso, un poco triste.
Él un estudiante de secundaria en la ciudad de México y ella una estudiante de primaria en Yucatán, tendrían que transcurrir 21 años para conocerse y enamorarse. Les relataré un día del pasado de ambos, una fecha que nación para nunca ser olvidada en México <la mañana un día jueves 19 de septiembre de 1985> .
En el
centro histórico de sus ciudades y sus escuelas permanecían decorados
con elementos patrios. Ella inició la rutina escolar en el salón de quinto grado del colegio católico <rezar el rosario> tenía sueño la
primera hora de clases y más cuando rezaba a las 7.19 am, al mismo tiempo; él
dormía, tenía el
sueño profundo de todo adolescente que estudia la secundaria vespertina, pero fuertes sacudidas lo despertaron; imaginó a su madre intentando despertarlo, se negó abrir los ojos pensó <cinco minutos más> y dijo "¡ya voy!" Las sacudidas fueron más fuertes, abrió los ojos, estaba solo y todo se sacudía a su alrededor. Su madre en la puerta le pide que se
acerque a ella<al marco de la puerta> él intentó caminar, no pudo, el movimiento telúrico fue de gran magnitud. Gateó en dirección a su madre, temían que el edificio se derrumbará; estaban en el tercer piso y sobre ellos había dos pisos más de departamentos. La madre se resistió a gritar, desmayarse o romper en
llanto; el sismo es muy fuerte, único en la historia reciente de la ciudad. Él se siente como un niño de cinco años en el cuerpo de un adolescente, vio los ojos grandes y negros aterrados de su madre, jamás los miró de esa forma. A ella el miedo le torció la lengua y le secó la boca, tiene miedo gritar <¡No quiero morir así!> y aterrar más a su hijo. Sólo oyen el crujir del cemento, de los conductos metálicos de tuberías, el crujir de vidrios; hasta que los gritos y llantos mujeres y niños se alzan sobre el crujir del edificio construido en los años sesenta. Él, supo por los noticieros que habían sobrevivido al terremoto más significativo y dañino en la historia escrita del país y que todo se detuvo en su ciudad de manera indefinida, sólo esperaba que sus hermanos, padre, que sus amigos y conocidos estuvieran bien. El miedo seguía rondando a todos los habitantes por no saber de los seres queridos, por las réplicas constantes. Las líneas telefónicas caídas, el caos del tránsito en la ciudad y las noticias sobre la catástrofe ocurrida formando el fondo ambiental de toda casa y departamento en pie, donde los que sabían rezar, rezaban y donde los que no sabían rezar, rezaban. Millones de habitante se despertaron
de la misma forma sacudidos por la mano del miedo hecho terremoto en la que antes se llamó Distrito Federal...segundos interminables...la quietud llegó a las 7.22 am; la tierra dejó de temblar. Hay un antes y un después para las
generaciones que vivieron esa experiencia de cerca o de lejos aquella mañana del 19 de septiembre de 1985.
Ella como niña de diez años en el colegio no supo nada durante la mañana, sin embargo al llegar a su casa las noticias en la televisión no cesaron, sus padres comentaban lo
ocurrido en la comida y en la cena y los siguientes días por venir al igual que los noticieros y los periódicos. Las monjas de su colegio dijeron que el fin de los tiempos estaba ocurriendo. Ella estaba asustada y triste, por las imágenes de
tanto caos y gente sufriendo en una ciudad
lejana pero que era el corazón del país; por eso ella y toda su escuela rezó el rosario más veces
al día durante los siguientes días, rezaban por la Ciudad de México, por los
muertos y sus almas, por los heridos y su recuperación, por los sobrevivientes
para su protección.
En
la conmemoración de los 32 años de este trágico evento nacional, un nuevo
terremoto de magnitud 7.1 se hace presente a las 13.14 hr era un día de escuela
y trabajo. Ella convertida en esposa de aquel adolescente que sobrevivió al terremoto del 85, cocinaba mientras él fue por su hijo de seis años a la escuela. Al enterarse del terremoto sus temores (infantiles y juveniles) se despertaron, pero ahora eran adultos y eran padres, radicaban en Yucatán <donde nunca tiembla> a 3 042
kilómetros de distancia de la Ciudad de México donde ha vuelto a ocurrir la
misma tragedia telúrica con otro epicentro. Como padres estaban
estremecidos por la noticia de que en una escuela se derrumbó atrapando en el interior a 19 pequeños; con discreción siguieron las
noticias y los intentos de rescate, porque no querían que su hijo guardará
imágenes e información alguna de ese dolor nacional. Nuevamente líneas
telefónicas colapsadas, 2 millones de capitalinos sin luz, 200
muertos que se suman al duelo de las 20 mil vidas perdidas en el sismo 32 años
antes. Un duelo que se hace más grande, un miedo que se revive y se
reconstruye, en todas las generaciones que lo vivieron dos veces.
No
hubo mexicano que no se intrigara, por este evento ¿Cómo es posible que un
nuevo terremoto devastador ocurra exactamente en la misma fecha y el mismo
lugar a 32 años de distancia? Los científicos dicen que la probabilidad es del
5% en un país como México y que este evento se puede repetir con la
misma probabilidad en la misma fecha en el futuro...y ese futuro fue el 19 de septiembre del 2022 a las 13. 05 horas y con una magnitud de 7.7 grados con epicentro al sur de Colima, sintiéndose en diferentes estados entre ellos la CDMX. El Servicio Sismológico Nacional registró 478 replicas tras el sismo, pero hoy no hay perdidas de vidas humanas que lamentar. Sólo el recuerdo del miedo, que se hace presente cada vez que se acerca septiembre.
Hay una leyenda precolombina que cuenta que una gran serpiente de agua es la que se mueve debajo de la tierra, esa serpiente este año se volvió a mover. cuando el hijo de esta pareja 11 años. El mido dormido se despierta y les susurra que recuerden que ahora radican en Baja California relativamente cerca de la famosa falla de San Andrés...A dónde se moverá la gigantesca serpiente de agua...no se puede vivir con el miedo latiendo en el día en medio de la cabeza, por eso igual que la serpiente de agua se esconde en el subsuelo, también en el subsuelo de nuestra mente escondemos el miedo a los sismos...mientras
tanto, quizás algunos tendremos un viejo miedo sentado en un cráter desierto, esperando
a que pase el temblor o deseando que nunca suceda, un miedo que canturrea una
ochentera canción argentina para sentirse acompañado.
Sigue leyendo para conocer sobre la leyenda maya de la serpiente de agua y los temblores en la versión del escritor Antonio Ramírez Granados.
«Por estas tierras se cuenta que, hace mucho tiempo, hubo una serpiente de colores, brillante y larga. Era de cascabel y para avanzar arrastraba su cuerpo como una víbora cualquiera. Pero tenía algo que la hacía distinta a las demás: una cola de manantial, una cola de agua transparente. Sssh sssh… la serpiente avanzaba. Sssh sssh… la serpiente de colores recorría la Tierra. Sssh sssh… la serpiente parecía un arcoiris juguetón cuando sonaba su cola de maraca. Sssh sssh…Dicen los abuelos que donde quiera que pasaba dejaba algún bien, alguna alegría sobre la Tierra. Sssh sssh… allí iba por montes y llanos, mojando todo lo que hallaba a su paso. Sssh sssh… allí iba por montes y llanos dándoles de beber a los plantíos, a los árboles y a las flores silvestres. Sssh sssh… allí iba por el mundo, mojando todo, regando todo, dándole de beber a todo lo que encontraba a su paso.Hubo un día en el que los hombres pelearon por primera vez. Y la serpiente desapareció. Entonces hubo sequía en la Tierra. Hubo otro día en el que los hombres dejaron de pelear. Y la serpiente volvió a aparecer. Se acabó la sequía, volvió a florecer todo. Del corazón de la Tierra salieron frutos y del corazón de los hombres brotaron cantos. Pero todavía hubo otro día en el que los hombres armaron una discusión grande que terminó en pelea. Esa pelea duró años y años. Fue entonces cuando la serpiente desapareció para siempre. Cuenta la leyenda que no desapareció, sino que se fue a vivir al fondo de la Tierra y que allí sigue. Pero de vez en cuando sale y se asoma. Al mover su cuerpo sacude la Tierra, abre grietas y asoma la cabeza. Como ve que los hombres siguen en su pelea, sssh… ella se va. Sssh sssh… ella regresa al fondo de la Tierra. Sssh sssh… ella hace temblar… ella desaparece».
Autor:
Jacqueline Campos /19/09/2020/ y 19/09/2022
Su nombre significa “La que es aficionada a los caballos”
…con seguridad nunca fue aficionada a los caballos, a no ser los caballos que cargaban
las calesas blancas y adornadas con lazos de colores a los paseantes por las
calles del centro de Mérida, mientras caminaba en las tardes calurosas de
agosto o diciembre por las calles céntricas en dirección al consultorio del
doctor que trataba sus crónicas y dolorosas varices…recuerdo algunas veces ir
con ella apurando el paso para alcanzarla a mis 9 o 10 años en 1985, comprando
medias gruesas en las farmacias.
Pienso
en mi abuela cuando veo a mi padre, tiene la fuerza de ella en su espíritu
guerrero…FELIPA tiene “F” de FUERZA en su nombre y para mí eso significa “Felipa…Fuerza”.
La F de Fuerza de una niña de 10 años para sobrevivir al
abandono de sus padres y a la destrucción de su familia en 1927 afrontando la
soledad y la muerte de su infancia e inocencia.
La F de Fuerza de una preadolescente para sobrevivir como
sirvienta a una familia de acogida y vivir de miserias que los otros dejan,
sintiendo la soledad del mundo que desde edad temprana le regaló dolor.
La Fuerza de Felipa en 1938 para comenzar su vida como
madre de tres hijos y amante de un hombre machista perfecto de su tiempo que
encontró en ella a la mujer ignorante e idónea para maltratar hasta el último
día de su vida con ella.
La Fuerza de Felipa para sobrellevar la pobreza en 1944…donde
las manos le dieron de comer a ella y a sus hijos, lavando y planchando miles
de prendas ajenas y familiares…por unos pesos que cubrieran las carencias
mínimas de sus infantes…porque el dinero del padre casi nunca se hacía llegar…viviendo
el huracán de la violencia en el hogar.
Con la F de Fuerza de la única Felipa, está Felipa de la
que hablo que jamás se repetirá en el mundo…porque como ella todos somos únicos
e irrepetibles…La Fuerza de Felipa para afrontar el dolor del diagnóstico de
esquizofrenia de sus dos hijos mayores, entre medicamentos, citas al
psiquiatra, dramas y golpes…enfermedad que con seguridad se detono por la
violencia paterna.
Con la F de Fuerza que Felipa una mujer que sólo aprendió
a medio leer y medio escribir su nombre y algo más…sacó de quien sabe dónde
para alejarse en 1950 del violentador padre de sus tres hijos y huir a una
nueva ciudad en busca de la madre perdida, aquella que la abandonó en la
infancia y empezar de nuevo…llevándose sus manos con ella para lavar, planchar,
limpiar, cocinar…
La Felipa que figura en mis recuerdos aparece en
1980en visitas regulares de vacaciones
de verano y navideñas…toda ella siempre olía a detergente y cloro…sobre una
capa gruesa de crema nívea, por la piel reseca y envejecida antes de tiempo…sus
manos nunca descansaron suficiente...la recuerdo con la Fuerza para barrer y
barrer…trapear y trapear, lavar y lavar…planchar y planchar…cocinar y cocinar…casi
nunca sentada, casi nunca acostada en su hamaca yucateca…como si no mereciera
detenerse, relajarse…aún con los gritos que sus impresionantes varices le
lanzaban en cada pierna…no paraba…algunas veces se le escapaba de la garganta
algunas tristes canciones de boleros…donde se llora o se maldice con elegancia
algún mal y traicionero amor…le gustaba cantar y silbar melodías siempre las
mismas, como si su garganta fuera un
solo disco de acetato de 4 canciones y dos lados, el lado A positivo…el Lado B más
obscuro y nostálgico.
Hasta el 2005 la Fuerza de Felipa de 88 años, se encargó
de su hijo mayor incapacitado crónicamente por la esquizofrenia, con él se
permitía ser sutil y eternamente y maternal…preocupada y ocupada de los
medicamentos psiquiátricos del hijo y de todas sus necesidades… ¿Qué hay en mí
de esa Felipa? ¿Qué habrá en mí de esa Fuerza?
Me marca saberme descendiente de una mujer fuerte, una de
millones de mujeres nacidas al inicio del siglo XX, marcadas por la falta de
oportunidades, de educación escolar, marcadas por la vulnerabilidad emocional
de la infancia con abandono y pobreza económica perpetua, por el machismo y la
violencia…incansables guerreras que parecen hechas para vivir siempre el lado
dramático de la vida…yo su nieta nunca he tenido ese tipo de duras experiencias
y espero jamás tenerlas…pero me pregunto que me depara el destino en el futuro…y
si en él se despertará como gen recesivo de la Fuerza de Felipa para afrontar
la vida en su lado B.